Lo que puede ser sin estar,
o estar sin ser,
dibuja el borde tenue
del deseo de ser y estar.
El arte difícil de compartir sin excluir,
o compartir con la exclusividad de excluir,
señala en cada instante la diferencia:
cada quien, cada cual, con la avaricia entera de ser.
Ineludible,
sofocante,
mezcla de todo y nada,
de lo que quiere ser sin estar o estar sin ser.
Bendita seducción
la de la contaminación literaria
en la biblioteca suprema del saber.
Simplemente ser,
guion del querer ser sin estar o viceversa,
complejo espiritual en lo material.
Nada.
Nadie.
Así de simple.
aapayés













































