La tolerancia inocua de la discordia
nos arrastra al rumor ciego de creer,
cual dioses de una verdad
sentada en el inodoro del pensamiento.
Basta un instante aislado
para dejar de amar,
para perder la esencia de la belleza
cuando se tiñe de mentira.
No me digas “te amo”
si no sientes el mínimo deseo
de escribir un verso
en la cama de tus debilidades.
La tolerancia inocua
de esperar una caricia del viento,
si no sentimos el amor escrito en silencio…
El verso sin sentido
se mezcla con la mentira
dibujada en tus labios.
aapayés





