Qué delirio de sorpresa
acaricia esta noche mi silencio
al saber que, a escondidas,
leías mi poesía,
dedicada a ti,
imagen de mis versos,
seductores de emociones.
No cabe duda
de que siento
la suculenta tentación
de mis deseos.
Concatena soledad
la emoción de saber
que sientes los versos
cuyo nombre acaricio
en silencio, escribiendo
mis pasiones.
Qué delirio sentir
el sexo de tu cuerpo
en las manos de mis tentaciones.
aapayés

