Trato de ser
de los que no piensan,
liturgia literaria
en el balcón de la demagogia,
en el tobogán de la discordia,
en el abanico de la sabiduría.
Misterio es pensar en mí:
colapsa el día,
y la noche se abre al olvido.
Del este al oeste,
el cisne vuela su destino,
y el guiño madrugador
del alba
se tiñe de sol
cuando abro la esperanza,
desnuda en la ventana.
Un vagabundo
caminando
por el estrecho del ombligo
del sentimiento.
Y no grito,
no siento,
no pienso,
y ya no escribo
pensando en ti.
Solo en mi moribundo mundo
de vivir
la parábola de la muerte
con las manos vacías y abiertas
al destino,
al destierro,
al olvido.
Ya no vivo por ti,
ni por mí.
Solo divago
como la sombra
al ritmo del sol.
aapayés

