Soy la pesadilla del silencio
y de la soledad
que grita con el alma
escribiendo poesía.
Un archipiélago de pensamiento
que cabalga en las nubes,
distorsionando el cielo
a punta de tormentas
que llenan de pasión
el archipiélago imaginario
en la lectura.
Soy vagabundo de la bohemia,
de un atardecer que no termina,
pero de un amanecer que despierta
cada vez que cierro los besos
de mis ojos leyendo poesía,
y acaricio a distancia
las notas de tu cuerpo desnudo
en un atardecer que no termina.
Lanzo a ciegas
los mejores deseos de amor
por lo que soy,
escribiendo versos sin sentido
cuando de amar se escribe
creyendo en el amor.
Soy el dolor de cabeza
del verso que quiere nacer,
como la tarde que no termina
y germina el avatar de la poesía.
Soy ese dolor del asfalto
en pleno sol de mediodía
derritiendo el alma
del vagabundo y de la bohemia
en las tardes del día que nunca llega.
Soy la pesadilla del silencio
acorralado en el laberinto
de una biblioteca llena de tertulias mudas
en las tardes que nunca terminan.
aapayés

