Hay una razón para vivir:
crear poesía entre las grietas del día,
parir versos de sombra y cemento,
escupir besos que huelen a espejismo,
con la fragancia mustia
de una laguna que olvidó su verde.
Vierte el silencio,
esa atmósfera de tentaciones
que solo existe en mi propio abismo,
donde palpitan delirios sin brújula
y un canto fluvial
derrama un frescor casi mentira.
Hay una razón para escribir:
una excusa para arder aún viva,
sedienta de amor como tierra de lluvia,
para creer mientras dure el pulso,
parindo versos que no necesitan razón.
Razón para vivir esta herida,
razón para creer en mi sombra,
razón para escribir cuando no queda nada.
Existen mil razones para vivir
sin ti,
arrogante ilusión de amar.
aapayés

