Habito la nostalgia
pausa donde el silencio hace su nido,
y desgarro con los versos
una grieta de colores que no existen,
un arcoíris apenas imaginado
que fue luz sin nombre
antes de ser poesía.
Repaso las sílabas vacías
donde tu presencia parió su ausencia,
en ese territorio sin leyes
donde todavía es posible creer
en la ternura,
donde la poesía se vuelve un gesto
anterior a la palabra.
Hay un fulgor sin origen
que delata tu paso:
un renacer intacto,
sin fecha,
sin carne,
apenas amor.
Algo sucede
(no sé si siento,
no sé si pienso)
y entonces escribo
un verso que no dice nada
en los pliegues del alma,
esa superficie ungida
por la poesía
que alguna vez fue tu cuerpo.
aapayés

