Debí haber escogido
un buen momento
para existir leyendo libros.
Esa biblioteca escondida,
a la que, por disciplina,
debíamos acudir.
Y allí,
leíamos esos textos
que nos invitaban
a la imaginación:
creadora del amor,
creadora del sentir.
Hurgué, insólito y perdido,
en cada palabra,
en cada verso latente,
en cada sentido.
Y leía poesía:
libros iracundos
que emancipaban la palabra.
Debí haber escogido
un buen momento
para sentir
la ilusión de ser poesía.
Y fui viento,
lluvia,
soledad,
llanto y versos.
Debí haber escogido
un verso por cada beso
que deseaba,
escribiendo tentaciones.
Debí haber escogido
un poema de amor
de tus pupilas.
aapayés

