Microbiografía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

jueves, 5 de marzo de 2026

Recibí tu ausencia vestida de papel




















Llegó.
Sí, la que no tuvo tinta ni pliegue.
La desplegué
y algo -un temblor de luz remota-
anidó en la garganta.

Tu nombre me crecía por dentro,
raíz de fiebre,
espuma de un beso que nunca dio la orilla,
latido de un cuerpo que no tuvo geografía.

Pero el trazo era tan hondo
que su fulgor abrió las compuertas del pecho
y vi -desnuda-
la edad de tu silencio,
y el breve incendio
de querernos en la grieta de un sueño.

Recibí tu ausencia vestida de papel.
Y no tuve más voz que la ceniza.

La soledad -péndulo exacto-
mece la luz y la sombra.
La imaginación desova pájaros ciegos
que golpean tu umbral
-ese muro de tiempo
que ni siquiera se abrió
para que el adiós pudiera nombrarse.

Y aún así,
te amo con raíces de relámpago,
y me quedo,
velando un lecho donde crece la ausencia,
hilando monedas de luna
que caen de tu nombre.

Un verso -apenas- basta
para endulzar la deriva.
La soledad, vestida de niebla quieta,
es más leve sin ti.

Hoy -otra vez-
abrí las compuertas del pecho
y dejé entrar el río
de la carta
que nunca escribiste.

aapayés