Una caricia sin piel
Una mirada en el vacío
Un naufragio de sílabas
para nombrar tu sombra
El arcoíris se deshace en luz
y un beso de aire
devora instantes
Lo incorporo
Lo habito
Un grito esculptura
en la agonía de sentir
el tacto de una ausencia
en tu reflejo
La mirada es un ángulo
un perfil de niebla
en el claroscuro del lenguaje
Los versos rompen su jaula
y liberan
el espejismo de ser
una letra en tu párpado
Me posesiono
Me desdigo
Y grabo tu silencio
en la necrología del ansia
Qué arquitectura la del sueño
Y qué vértigo
pensar tu hueco
mientras me uno
al fantasma de poseerte
en el sueño
Una madrugada de cristal
Un ósculo
y una caricia hecha de tiempo
con tus pupilas cerradas
acunando la eternidad
aapayés

