Microbiografía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

domingo, 25 de enero de 2026

El evangelio según mi costilla desgarrada














Amén de las palabras que corren,
y van a yacer en el huerto del pensamiento.
Allí brilla, oh relámpago sin trueno,
el amor que fue y no supo por qué se apagó,
como un párpado que Dios cerró un instante
y al abrirse, el mundo era distinto.

Las pestañas son incensarios de sueño
y la ausencia, un cirio que nunca se consume.
Bajo la bóveda del olivo sagrado,
mi silencio se postra como un monje imaginario.
Y al escribir el verso -hostia de papel-
en ti pienso, altar de una fe remota:
soberbia como un canto llano,
seria como una piedra de ara,
firme y ausente como la columna que sostiene
el peso del olvido en el malecón del tiempo.

Amén de las palabras que corren,
por las venas, sagrarios del ritmo,
y que en silencio profético gritan
el perpetuo amor a la Poesía.
Tú,
sí, tú, eres la liturgia,
el evangelio según mi costilla desgarrada,
la palabra hecha carne en el hueso del verso.

Y aunque en el gran silencio me sumerjo,
y abrazo esta soledad como a un hábito áspero,
a su oído de cáscara le confieso:
ese amor, aunque ausente, es el único dogma,
la sombra de una luz que nunca se extingue.

Amén de lo que corre:
las palabras, el sentimiento,
todo fluye en un río paralelo a tu nombre.
Ya sólo queda la trinidad del despojo:
la Ausencia (padre de este vacío),
el Silencio (espíritu que sopla en la herida),
y el Alma (hija perdida que busca su rito).

Gloria a lo que no estuvo, y sin embargo, es.

aapayés