Me gusta desvanecerme en tu ausencia,
huir por instantes
de esta soledad antigua
que, con los años,
se ha vuelto más leal que el silencio.
El tiempo envejece en los espejos
y el hilo imaginario
de nuestro amor
cede al viento de lo desconocido,
tejiendo estrellas con su deshilacharse.
Me gusta desvanecerme en ti,
siempre que,
en un segundo de eternidad fracturada,
te descifro como un código lunar,
te siento latir en mis raíces,
te vivo en un sueño de sal y ceniza,
te escribo con tinta de sombra y suspiro.
Y palpita el alma
de un amor que nace ya memorioso,
mientras tú y yo,
dos mitades de un reloj detenido,
nos amamos para inventar un segundo,
para sostenerlo contra el vacío,
a pesar de la distancia que crece
como un jardín de cristal entre nosotros.
Me gusta desvanecerme en ti,
siempre.
aapayés

