Me sobrevino la ilusión
en un segundo:
catapulta existencial
desde un escondite del alma
que aullaba a solas.
Como ese secreto milenario
escrito a caballo
en el desierto persa
de Dasht-e Lut -Desierto del Vacío-,
era ese vacío de ilusión.
Me quedé absorto
pensando en el presente,
y me perdí leyendo
el vacío espiritual
de haber amado
en un pasado
que tampoco existió.
Me sobrevino la ilusión
de vivir siendo yo
con la poesía literal
de un beso
que jamás llegó,
ni siquiera
en el pensamiento literario.
Me desnudé
mientras hacía el amor
con la poesía.
Me sobrevino la ilusión
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