No he dejado de pensar en ti,
ni un instante desde aquel primer día
en que el mundo se detuvo
y escribimos un verso en el paraíso.
Descubrimos el infierno en la cama,
y el cielo de las tentaciones
más dulces y pecaminosas del universo.
Entre el cielo y la tierra nos hallamos,
con el infierno de nuestros cuerpos
ardiendo en el fruto prohibido,
al compás de la poesía
que tu boca escribía sobre la mía.
No he dejado de pensar en ti.
aapayés

