Un canto para América Nativa
«Viejos terratenientes incrustados
en la tierra como huesos
de pavorosos animales,
supersticiosos herederos
de la encomienda, emperadores
de una tierra oscura, cerrada
con odio y cercados de púa.»
—Pablo Neruda
(Canto general, «Las tierras y los hombres»)
I
Busco por toda América Nativa
el rostro emancipado
de mi pueblo, de los indios,
de los negros, de las indias,
de las negras, de los pobres,
de los más pequeños de este continente.
Busco por toda América Nativa
su identidad, su tiempo, su silencio,
su historia, su lengua, sus enseñanzas.
Busco y solo busco a mi América Nativa.
Deambulo por las selvas,
por los montes, por los desiertos,
por calles, por veredas, por pueblos,
por ciudades, y encuentro solamente
rostros curtidos por el tiempo,
olvidados por el tiempo, ejecutados por el tiempo,
por la historia, que no es su historia.
Deambulo desde el Sur al Norte
de toda mi América Nativa,
la nuestra, la de ellos,
la de los indios, de los negros,
la de las indias, la de las negras, la de los pobres,
la de los más pequeños de este continente.
Busco por mi América Nativa
los sueños, los versos, los cantos,
la pintura, el silencio, los instrumentos,
y solo encuentro voces, lenguas,
miles de lenguas anónimas,
silentes aunque palpiten por las selvas,
por los montes, por los desiertos,
por las calles, por las veredas,
por los pueblos, por ciudades.
II
Deambulo por mi América Nativa
y encuentro brazos, hierros,
voces, letras, hombres,
mujeres, viento, mar,
Inti, Túpac Amaru, Túpac Katari,
tierra, nuestra Pachamama.
Deambulo por mi América Nativa
y encuentro exilio, dolor,
historia, pero no la nuestra,
la de los maquiavélicos
seres enjutos e injustos,
los que nos quieren imponer
sus normas, sus leyes de miseria,
de hambre, de tortura, de dictadores
asesinos de inocentes,
de millones de vidas
que mueren lentamente
por culpa de sus efímeras riquezas.
III
Quiero encontrar mi historia
y la encuentro, silente,
arropada con los brazos
de poetas, de cantos,
en cajones olvidados
por quién sabe qué destino.
Busco mi historia y la encuentro en
los indios, los negros,
en las indias, en las negras, en los pobres,
en los más pequeños de este continente.
Y encuentro sueños,
utopía, lucha, lucha, lucha.
Busco en mi América Nativa
y encuentro derrotas, torturas,
desaparecidos, miles de desaparecidos:
obreros, estudiantes, maestros,
mujeres, campesinas, campesinos,
niños, niñas anónimos y silentes
de nuestra América Nativa.
Y encuentro rostros,
rostros de hombres, mujeres,
con nombres y apellidos:
Simón Bolívar, Martí, Sucre, San Martín,
Emiliano Zapata, Pancho Villa, Ernesto Guevara, Fidel,
Romero, Hélder Câmara, Camilo Torres,
Sandino, Farabundo Martí, Marcial, Clara Elizabeth, el Che,
el Che, el Che…
IV
Busco a mi América Nativa y
la veo naciendo, viviendo,
compartiendo futuro desde
el Sur al Norte de este continente
con obreros, estudiantes, maestros,
mujeres, campesinas, campesinos,
niños, niñas anónimos y silentes,
indios, negros, indias, negras,
los pobres, los más pequeños de este continente.
Se yerguen como un inmenso
mar de vientos, de voces
que gritan al unísono:
hoy es nuestro tiempo,
hoy es nuestra historia.
V
De la tortura,
imagen pisoteada por la miseria,
la injusticia genocida del capitalismo,
rostros que sufren,
lloran lágrimas de sangre
que forman ríos por toda América Nativa,
la nuestra,
la única y auténtica resistencia a lo impuesto
por aquellos que no quiero mencionar,
pues eso sería un insulto
a la memoria de todos los caídos.
Busco el rostro
aquel que me vio nacer
en la miseria,
que hoy más que nunca tenemos que hacer digna,
pues el alma de la pobreza
es solamente eso:
fuerza de vida por luchar y conquistar lo que nos falta,
todo,
absolutamente todo.
Busco el rostro alegre,
tierno y dulce de la vida convertida en añicos,
en estas siluetas que hoy caminan
y nos palpitan por construir
lo que hoy sí está iluminando por América Nativa,
la nuestra.
Busco la mirada para darle con un beso
la ternura de la justicia
convertida en pueblo,
en millones de rostros de América Nativa.
Hagamos, pues, hoy de este verso
una mirada y un canto para América Nativa.
aapayés