Me tendió su mano
y acaricié su alma,
sus sentidos
y ese grito de amor
desde lo más profundo de su silencio.
La desnudez de su silencio
desbordó mi imaginación,
la imaginación de tenerla
escribiendo poesía en mis deseos.
Y solo brotaron besos,
y los versos se expandieron
por su cálida desnudez,
hasta sus labios.
Me tendió su mano
e hice mía su poesía.
aapayés

