Palpita un mapa de raíces creciendo en mis venas,
un pedazo de Euskadi sangrando en mi costado.
La memoria es un árbol que camina
con ramas de puños y hojas de txapelas.
Mi pensamiento usa txapela color óxido de siglos,
y en cada esquina un brazo de piedra
siembra relámpagos en el asfalto.
Esta tierra que habita mis huesos
gira en el molino de los sueños,
resistiendo con raíces de acero.
Un puño florece en la noche,
y un grito pinta de rojo la memoria del viento.
En las calles de Navarra, Pamplona e Iruña
Vitoria-Gasteiz se transforma y se viste de colores
Verde, rojo y blanco tricolor ancestral
De mi tierra, silencio eterno
Que me acompaña en cada latido
De mi memoria
aapayés

