La poesía tiene ese exquisito relato
de plasmar el alma
y el amor, profundo y profano,
de lo cierto y lo incierto,
en la melancolía de la vida,
del tiempo
y del silencio permanente
del pensamiento.
Es un abanico de tentaciones,
el delirio emocional de la vida.
La soledad es un lírico momento
de la memoria perdida
en el alma del sentimiento,
de un interior olvidado
por la vida, trágica vida
de los acontecimientos.
La poesía es ese exquisito instante
que trasciende el tiempo
y la vida misma de quien la escribe:
un algoritmo imaginario
que palpita
en las venas literarias
del pensamiento,
oriundo de la vida
y la muerte,
y de ese amor
que trasciende lo emocional
del ser,
la soledad misma del silencio.
La poesía es ese exquisito momento
de sentirlo todo en uno:
el alma,
el amor,
la mujer eterna de la vida.
Un beso al exquisito mundo
de la poesía.
Un verso al exquisito mundo
del amor y la vida
aapayés

