Y encontré un grito
Grabado en el silencio,
con potencia poética:
a la vida,
a la lucha,
al amor inmaculado
del algoritmo celestial
de la poesía.
Y no estaba yo,
estabas tú,
verbo solemne
de la palabra.
Y tomé en mis manos
ese grito de amor a la vida
y lo hice poesía
en el vasto mundo de las tinieblas.
Iracunda manera de decirle al mundo:
«Seremos millones»,
hechos lucha, grito y poesía.
Uno a uno,
el grito se hizo millones.
aapayés

