Entre la ausencia de amarte,
mientras el destino
teje tu silencio,
me inclino.
Al exilio del olvido,
a la sabiduría
de ser un argumento estéril
en la bodega del purgatorio.
Y en el paraíso… del olvido.
Entre la soledad y la verdad,
me quedo.
En el infierno de la sabiduría,
coqueteándole al abismo de ser
una caricia perdida
en el arrecife de tu cuerpo.
Un verso con amor
para un beso sin deseo.
Me inclino eternamente
hacia el verso con amor,
manantial y manera de vivir…
sin ti.
aapayés

