Tu presencia tiene sabor a despedida,
una fragancia tenue de tristeza,
un eco de melancolía
que se posa en la piel y no se aleja.
Pensar en ti
es pensar en el olvido,
en lo que nunca fue,
en lo que nunca hubo:
una caricia,
unas palabras de aliento,
unas palabras de amor,
un beso inexistente.
Pensar en ti
es sentirse perdido,
es habitar un desierto
buscando un sorbo de agua,
alguien que no se siente
ni lejos ni cerca,
el amor que no entiende de poesía.
Tu presencia es aliento de despedida,
tristeza,
melancolía.
No queda un ápice de amor,
solo el olvido con sabor a despedida.
aapayés

