Hoy he entrado
al museo del silencio.
Y hallé, tendido,
un garabato de palabras
que nada decían,
desparramadas por el suelo,
arrugadas de tanto ser pisadas.
Y tropecé
con una página en blanco.
Y solo pensé
en escribir:
silencio.
Y me quedé
mirando el vacío
de aquel museo
que a gritos callaba.
¡Poesía!
aapayés

