La poesía tiene un tinte
de locura
en el silencio
que trasciende
en el tiempo
y en la incertidumbre
imaginaria del placer.
Amorfa,
ingenua
y hostil a la codicia,
insanos son los versos
que nacen sin sentido.
Un sano juicio
de placer
al acariciar el alma
en complicidad
con la imaginación
que se hace poesía
en ese rincón olvidado
que abraza
un minúsculo poro de tu piel
al gritar con el alma.
Ese tinte de locura
en la poesía.
aapayés

