Cuanto más elocuentes son las palabras,
más vano es el altar del amor
y más sacra es la hosanna de mi silencio.
Menguada es la ofrenda
de un verso que se eleva,
incensario de pasión.
La pasión es el rito
del que cree sin prueba.
Cuanto más elocuentes son los deseos,
adultero los mandamientos del alma
y la imaginación entona su salmo
de escribir
un verso en el sagrario
del olvido.
Cuanto más elocuentes sean los sentimientos,
las palabras se desnudan
como velos del templo,
y queda solo el alma
de sentir,
de amar.
El desequilibrio del corazón
es elocuente con la locura:
liturgia, sacramento de escribir
poesía.
Cuanto más elocuentes son mis sentimientos,
más verdadera es la comunión
de los versos
escritos en silencio.
La razón
es un credo sin fe,
una misa sin Dios:
vivir sin sentido.
aapayés

