Tu rostro
contiene el verso espiritual
para convertir tu presencia
en un poema universal.
En el limbo
de tu cuerpo
me desnudo,
como el día en que juntos
quisimos volar.
Tu cuerpo
es un infierno
y un paraíso a la vez:
un cielo de ternura,
un volcán de tentación.
Arde el amor en la explosión,
queda un mínimo margen de ilusión.
Tu rostro
es la luz y la oscuridad
de la poesía.
En el oráculo del placer,
en la orgía de saber,
es, literariamente,
un punto final
de lucidez desnuda
en la cama de tu cuerpo.
aapayés

