El destino no existe
El destino no existe.
La imaginación de amarte
es un apetito sin medida
que se alimenta de ti,
en el sueño intransigente
del tiempo.
Sin saber por qué,
el destino es un sorbo de agua
fresco y transparente,
sin medida y sin mesura.
La tentación es tan frágil
que, al acariciar tu mirada,
me haces devorar el tiempo
y la vida se vuelve incierta.
El destino no existe
en la cuadra de mi casa.
En la esquina hay un verso escondido
que se irrita
al escuchar los pasos del vecindario:
uno,
dos,
tres…
y así se van acumulando
como el tiempo,
merodeando el destino
que no existe.
Y así me dejo llevar,
y naces en la imaginación
del destino incierto,
por las calles de mi casa.
aapayés

