Se arrugan las emociones
y un carrusel de tentaciones
irrumpe el manuscrito
de un enjambre de sueños.
Esos sueños que solo
brotan cuando amas,
cuando sientes las letras de su pecho
-ahito de ilusiones-
y entonces cesamos de latir,
como un paro exacto,
y lo vivido se esfuma en vaho.
Se arrugan los versos,
y la poesía se enquista
en el paladar de lo que siente,
en el amor que sangra sobre el papel
de la vida.
Se arruga el amor,
y la vida es una pesadilla
que sacude los huesos.
Hay un verso que no te he leído:
es el que siempre musité en silencio
mientras hacíamos el amor,
fijos los ojos en los tuyos,
llenos de pasión sin disfraz.
Un beso arrugado en la piel
de lo vivido.
aapayés

