Suculento placer
tenerte
y hacer de lo nuestro
un manjar de versos.
¿Qué puedo hacer
si pensarte
me causa
ese obsceno deseo
de desnudarte a mi antojo
y que hagas de mí
el manifiesto placer
de lo perverso?
Pervertido amor
de lo prohibido.
Placentero manjar
de un poema desequilibrado
en el abanico de tus sentidos.
Aúllo,
grito
y escribo
un verso de amor por ti
en el abdomen de tus deseos,
en el espasmo de tu cintura
y en la mordida
de tu sexo junto al mío.
Te araño,
te desnudo
cuantas veces quiero,
y lo esculpo en los versos
de lo perverso.
Celestial aroma del placer
en el desequilibrio de la cama,
junto al verbo de tu sexo.
Manantial de placer
al leer tu cuerpo desnudo
en la poesía de este amor.
Suculento placer
tenerte.
aapayés

