Calculé mal
el tiempo de espera,
el de amarnos,
el de abrazarnos,
el de besarnos,
el de estrechar la soberbia
y corrupta tentación de amarte,
el de acariciar tus defectos
y amar tus errores,
erróneos momentos de acariciar la vida.
A tu lado
me veía sobrio ante tus imperfecciones
y tú, mucho más perfecta que mis errores,
la imagen ecuánime
en la lectura cotidiana de la vida.
Calculé mal las palabras
a los hechos de tus andadas,
por los dormitorios del silencio.
Calculé mal la confianza
en los versos,
en los escombros de un sedentario amor
acuchillado mil veces por la espalda
con la mano tendida hacia ti,
luna imaginaria del destino.
Calculé mal el perdón
con el abrazo fraterno y solidario
de un amor en rebeldía,
ecléctica tentación de un beso
en las orillas de un bar a media noche,
en la esquina de una oficina,
lapidando tentaciones escritas,
de los deseos escondidos
en el cerebro mágico de una biblioteca,
en un libro escrito en el anonimato,
en una frase bonita de halagos a tu belleza,
fortuito y fiel energúmeno momento al ego.
Calculé mal la palabra.
Calculé mal la distancia.
aapayés