¿Acaso la complicidad
en el amor no es de dos?
¿Por qué me siento culpable
al decir «te quiero»?
Hoy llegó la postal
que me enviaste
el día en que supiste
que te amaba.
Guardo el alfabeto
de tus caricias,
y el abecedario
de tu cuerpo desnudo:
incipiente tentación
de lo nuestro.
Supe que eras poesía
el día en que suspiraste
con la mirada,
al desnudar los versos
del brillo celestial
de tus ojos.
La complicidad
es el eco de lo que no existe,
y el silencio
devorando tentaciones.
aapayés

