Bebo el vacío
de un sorbo imaginario
que fluye por mis grietas
y en el centro abierto
hacia todo lo posible.
Pero eres ausencia.
Solo el rastro del alba
de lo que pudo ser:
un eco de labios
en el día del no-adios.
Un umbral suspendido
y la caída vertical
cuando tu nombre resuena.
Bebo el tiempo
que nunca aconteció
en los desiertos del tacto
perdido en el ángulo ciego.
Bebo el silencio
de lo no dicho
el fuego que digirió la memoria
geometría de un vértigo
deseo asimétrico
en el lecho de todos los posibles.
Y aquí permanezco
habiéndome bebido el mundo
en tu no-estar.
aapayés

