Microbiograía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

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jueves, 14 de febrero de 2019

No pronuncies mi sonrisa en tus recuerdos













Cuándo sepas que he  muerto
No preguntes la causa
Un suicidio
Un accidente
Un magnicidio,
No interrogues los hechos 

No pienses
No vaciles en comprender
Que el tiempo de mi partida llegó,
El momento de dejar de ser
De pensar
De sentir
De llorar
De reír
De amar
De crear

Sin ese atisbo de amor que me quedó
Por tu partida,
No preguntes por el último aliento
Que dejó sin vida mi presencia,
No preguntes por mis sueños
Por mis inquietudes
Mis verdades, mis pecados, mis errores
Por el amor y el odio que abrigaron mis sentidos,
Me los llevo al cielo oscuro de mi sueño,
Al silencio eterno de mis locuras
Hay tanto frio en las palabras
Hielo en la memoria
Tempestad en la verdad
Higiénico deseo de un amor calcinado

Cuándo sepas que he muerto
No pronuncies mi sonrisa 
Ni lagrimas, ni en las pausas de suspiros
Que dejaron de existir en ti
El día que comprendimos ser distintos
Al andar
Al leer
Al actuar
Al vivir
Al cantar
Al soñar
Dibujando ironías sin sentido y sin prejuicios

Cuándo sepas que ya no existo
Olvida todo
Sin saber que fuimos,
Sin saber que nuestras manos
Jamás sintieron nuestros pulsos, nuestras letras
Por mucho frío
Que el tiempo acariciará
La soledad cierta de nuestros besos,
De nuestras caricias, nuestras penas
De nuestras confidencias, nuestras virtudes
De nuestros errores, nuestros pecados
De nuestras lágrimas barriendo sueños
Que no supimos calentar el alma de amor fraterno
De amor, de amor, de amor

Cuándo sepas que ya no existo
Vive tu vida
Disfruta de tus encantos
Tus caricias, tus besos
Tus labios versando tentaciones,
Tus piernas abrazando deseos y pasiones

Cuándo sepas que he muerto
No pronuncies mi silencio en tus ojos
Ni en tus manos el calor de mis caricias
Ni en tus labios el calor de mi poesía
Ni en tu cama el olor a mis caprichos
Ni en tu cuerpo el fragor de mis delirios 

Cuándo sepas que he muerto
No dibujes mi rostro en tu mirada,
No reces mi partida,
Ni te atrevas a mencionar mi ausencia
Ni el respiro de mi silencio
Ni los besos compartidos

Cuándo te enteres que he muerto
No pronuncies mi nombre en tu silencio
Ni con tus cabellos
Ni con tus manos
Ni con el pestañeo de tu sueño

Acuérdate de mi, en el viento
Al escuchar el murmullo de los arboles
Danzar al compás del tiempo
Al ritmo matutino del sol,
Del día entonando cantos, lluvia
La tarde al ritmo vuelo de las aves
En el olor de la vida,
En las plantas tiñendo cielos,
En el sonido de andar a solas

Y en la noche:
Siente la luna iluminando tu regazo
Disfruta el estrellado silencio de la noche,
En tu cama arropando amor,
El mar acariciando tus poros,
El olor del océano arropar tu olvido
Tus pulmones respirando versos

Cuando sepas que he muerto
No recuerdes mis ojos desnudos
Ni las lagrimas que brotaron
Al pronunciar sus gritos de nostalgia

Cuando sepas que he muerto
Recolectaré con mi último suspiro,
-Todo
Y me llevaré conmigo lo vivido,
Los recuerdos,
Los efímeros momentos que sentimos,
Las dificultades que desollaron sueños,
Las peripecias escondidas en el alma
De aciertos y victorias,
Abrigaré en mi pecho y con el,
Abrazaré tu nombre
Tu aliento, tus besos, tus caricias,
Tu ausencia permanente en mis locuras,
Me llevaré la alegría del pan a tiempo,
La sonrisa compartida
Las tristeza que abrazaron mis pupilas,
La solitud eterna en mi suspiro

Cuando sepas que he muerto
Recolectaré de tus recuerdos, lo mío
Que dejé en tu cuerpo, en tus labios,
Recolectaré la esencia de lo que fui
En los susurros y espasmos,
Me llevaré,
Lo que fui contigo y sin ti

Cuando sepas que he muerto
No pronuncies mi sonrisa en tus recuerdos
Ni mi nombre con tu aliento

Cuando te enteres que he muerto
Déjame volar sin llanto y sin tristeza,
La felicidad
Será el sello del olvido en tus ojos

Recolectaré tus lagrimas
Y abriré el alma al océano del silencio,
Al oscuro sueño llevaré,
Lo que fui contigo antes de partir
Dejar ser, dejar pasar

Cuando sepas que he partido,
Me quedaré en el lienzo blanco
Sin colores, sin matices, sin sombras,
Sin retoques, ni luces

Me quedaré en el amarillo
En el verde casto de la vida
En el rojo activo de la lucha,
En el óleo matizando sensaciones
En las imágenes nacidas en la soledad de la noche
Del día intenso descubriendo vida en los matices

Me quedaré en la poesía,
En el verso y verbo del destino,
En las palabras anónimas de mi pueblo
De mi barrio, de mi ciudad,
En mis piensos,
Ardiendo lucha, esperanza y utopías,
En la mancha eterna de la justicia,
En el niño lustra botas,
En el orfelinato
En las luchas inconclusas
En las torturas, en la cárcel, en el exilio eterno
De un adiós inexistente, sin voces de amor respondido
En la soledad

Me quedo en mis hijos
En las caricias llenas de ternura
En la fragilidad del silencio
Perdido en el océano del destino

Cuando sepas que he muerto
No pronuncies mis colores,
Ni los versos exiliados
Ni la poesía escrita en ti, dedicada a ti
Por los siglos de los siglos, sin ti

Cuando sepas que he muerto
No pronuncies mi silencio en tus recuerdos
Ni un minuto de silencio en mi memoria

aapayés