Al tiempo marchito en mi cabeza
Hay un sin fin de piensos
Que alborotan
La terquedad de ser feliz,
De tener la esperanza
De la mano mirando al sol
En medio de las dificultades
Hay un sin fin de versos
Dispuestos a ser disparados
Por las emociones intransigente
De un poeta soñador, loco
Y aventurero
En la ciudad marchita y fría del norte
Se marcharon las caricias
Y solo me queda
La imagen y el recuerdo
De un amor verdadero y obsoleto
En la cartera del olvido
Hay momentos que solo necesito
Una imagen,
Para plasmar el amor por la vida
En versos
Me dejo llevar
Y solo naces tú
En los poros de mis emociones
aapayés