Un beso
enriquecido con melancolía
es aditivo al amor,
consagrado a la poesía.
Liturgia literaria
en el cielo de los acontecimientos,
donde el deseo acaricia
tentaciones que no tienen nombre.
Cuenta la leyenda
que un día
la soledad
descubrió los versos
más dignos de tu belleza
y comprendió
que en el silencio
ese gusto amargo a la distancia
no es más que un paréntesis
en la poesía digna de ti,
digno de un verso
consagrado al amor puro.
Un beso
enriquecido con melancolía
es un aditivo
que el tiempo anida
en el rincón de una mirada
que expresó todo su amor
con el guiño infinito
de la poesía.
La nostalgia
es la amiga inseparable
de la literatura
y una caricia invisible
de ese amor
que un día
soñó tener como poesía.
Que el amor
sea eso:
un beso inexistente en la poesía,
un beso que se disuelve
en el aire de los sueños,
un beso que nunca fue
y que sin embargo
todavía
nos besa.
aapayés

