La solvencia emocional
está escrita en tus manos:
un camino,
un laberinto imaginario
en los carruseles de un sueño,
de un amor
que no deja de brillar
a lo lejos.
Me dijo un gorrión
que el día que se enamoró
sintió latir su vuelo
en cada caricia,
y era el viento
quien más lo enamoraba,
al acariciar el recuerdo
de eso que llaman poesía.
La solvencia emocional
está escrita en tu silencio,
un abismo oblicuo,
un renacer
de ese amor inesperado
en los sueños
que te acompañan
siempre que piensas en él.
La solvencia emocional
está en los gestos menos esperados.
aapayés

