En el crepúsculo literario de la poesía,
me hallo dilapidando tentaciones
que desnudan, diminutas, el rocío de tus labios
y el aroma que tu cuerpo respira.
Me inclino hacia la noche,
me sumerjo sigiloso y cabizbajo
en ese abismo de lo prohibido.
Y nace, inesperada, la bondad de tu silencio,
ofrenda a la pasión de escribir,
paralelismo de la nostalgia,
atisbo de un atuendo del alma
que arrebata sin aviso mi pensar
y ese oscuro silencio que carcome las vísceras
en el crepúsculo de la vida.
En el crepúsculo literario
de un verso sin sentido,
el origen de la palabra
habita en el orificio de la memoria,
y el cielo de tu presencia
es un ojo negro de la vida
con ese oscuro deseo de amar.
Que se despida la vida ante mis ojos,
que el bullicio de la locura me acompañe
para idolatrar la poesía
que salpica emociones
escondidas en el pensamiento.
Suelto el amor
en el crepúsculo literario de la inocencia,
prematura manera de vivir,
siendo el origen de la sabiduría.
aapayés

