Somos un capricho
de la naturaleza,
tú y yo,
un anatema de la nostalgia
y un accidente del tiempo.
Tu cuerpo,
mi cuerpo,
y el deseo oblicuo
de un deseo añadido
para poder subsistir
y alimentar
el ciclo de la austeridad
del pensamiento.
Cabe destacar
que entre el cielo y la tierra
solo hay un espacio vacío:
el que sueña con el cielo
y el que se queda en la tierra.
Memorando de entendimiento
entre el ser y el pensar.
Cuenta la historia
que tú y yo fuimos materia,
y la otra,
que tú eras Eva y yo Adán,
y que por muy tonto que parezca,
tú eres parte de mi costilla.
Burdo de decirlo,
pero cierto para el pensar
del que cree en Dios;
y otros
que somos materia viva
en evolución permanente.
Un poco de ciencia no viene mal
en estos tiempos
de austeridad intelectual.
En el rincón de la librería
está el recipiente de la basura.
Lo reciclado
también puede encontrarse en él.
Pero,
¿qué diría el arcángel Miguel,
ese que es el jefe de los ejércitos?
¿Y qué diría Darwin,
quien dio los primeros pasos
sobre la evolución?
¿Hay alguna duda
de que tú y yo
somos un anatema del pensamiento?
aapayés

