Soy la alquimia de lo que no existe,
lo perverso de cuanto invento
y la barbarie de mis locuras,
escritas en el laberinto inhóspito del placer.
Libido del deseo inexplorado
en los rincones de tu cuerpo desnudo,
esperando la caricia inventada
en los placeres de la carne
que dejan sin aliento
el clítoris del beso compartido,
con la lengua torcida de placer.
La alquimia de la poesía
que aún no se ha escrito
en los pergaminos literarios,
sino en el alma de quien vive
las letras en la soledad
virtuosa del poeta.
Soy la alquimia imaginaria de la poesía.
aapayés

