Hay una poema de amor para tatuar:
tu nombre en mi pecho como un juramento.
Crear poesía es apenas un eco
de lo que tus ojos encienden en viento.
Pariendo versos de carne y suspiro,
escupiendo besos con sabor a eternidad,
y una fragancia que nunca marchita-
la de tu piel cuando empieza a brillar.
No hay laguna seca, ni verdor perdido:
tú eres el agua, tú eres el árbol.
Vierte el silencio que tú has bebido,
esa atmósfera dulce de un templo sin par.
Palpitan delirios, pero con causa:
tu risa en el río, tu paso en la luz.
Y ese canto fluvial que me arrastra
es solo un verso que nace de ti.
Hay una poema de amor para escribir:
tenerte aunque sea en la tinta.
Una excusa para vivir:
saber que me miras, que aún no me extingas.
Sediento de amor, pero no de uno vano-
del que deja herida pero no veneno.
Creer y existir temblando en tu mano,
pariendo versos que llevan tu dueño.
Momento de escribir poesía: tocarte.
Momento de creer en mí: que me llames.
Momento de escribir poesía:
no perder ni una línea de tu aire.
Existen mil razones para vivir…
pero solo una para soñar:
tú,
dulce y eterna razón de amar.
aapayés

