Microbiografía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

viernes, 10 de julio de 2026

En los versos de tu cuerpo




















Déjame dibujarte esta noche
con un verso que crece en el bolsillo de un eclipse,
hundido en el ombligo de tus llaves perdidas,
y en el vino que beben las sillas vacías.

Que mis labios y mi lengua
que sienta el aroma de un tren que nunca llega,
y beban ese crepúsculo líquido
que gotea de los codos de la noche.

Que ese mar de poesía en papel mojado
inunde mi boca de relojes sin agujas,
y que mi lengua, que hoy olvida su nombre,
deslice ese verso que no pesa
sino que ata tu sombra a una lámpara apagada.

Déjame esculpirte esta noche:
tu cuerpo, libro que respira por las rodillas,
abierto a un viento que peina a los ahogados.
Leeré cada palabra que sea un calcetín huérfano,
cada frase donde tus orgasmos
son escaleras que suben hacia un sótano.
El grito de la pasión
vive dentro de una campana rota
que suena cada vez que un pez recuerda.

Déjate trasladarte esta noche
por el renacer de tu ternura de espuma sucia,
hecha poesía en mis versos
más elocuentes que una escoba bailando,
más obscenos que dos nubes cosiéndose.
El verbo desnudo
se pasea en patineta por tu espalda
y luego se hace cuerpo de mujer
que plancha el mar.

Sé mi poesía esta noche.
Sé mi musa que brilla como un tapón de corcho
y grita con la boca llena de hormigas ciegas.
En los versos de tu cuerpo
hay literatura en clave morse:
cada poro de tus deseos
es un paraguas cerrado en un desierto,
un punto, una raya, un camello que llora.

Deja que mi lengua
no sienta, no: que enhebre agujas sin ojo,
y deslice el vaivén de tu cuerpo erizo
-esa cosa que late dentro de un sombrero-
disfrutando mis locuras de amor por ti.
Mientras la noche se abre
como una naranja que da miedo,
y todo lo que toco
se vuelve tierno y además imposible:
un huevo que amanece,
un peine que recuerda,
tu mano pequeña llena de pájaros.

aapayés