Microbiografía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

jueves, 30 de abril de 2026

Haciendo el amor a escondidas




















Eso que vive en el pliegue donde duermes
Tengo algo.
No sé si es un nudo
o una herida que aprende a cerrarse al revés.

Algo que describe -no:
baila
con las patas quebradas de una araña de humo.

Algo que plasma tu presencia
y la incólume belleza
de tu ausencia:
esa lámpara que alumbra un cuarto
pero que nunca fue encendida.

¿Sabes?
Escribo locuras
(tu locura)
con la saliva que dejó tu nombre
en el borde de un sueño roto.

Amome.
Amote.
En una cama cuyas sábanas son de niebla,
haciendo el amor a escondidas
de los relojes que se ahogan dentro de otros relojes.

Si lo miraras,
sabrías que el cielo y tierra
son dos mantis religiosas que rezan tu huella,
que la luna me amamanta los huesos
cada vez que me olvido de mí.

Tengo algo escondido
en algún subsuelo del sueño.
No habla.
Gime
como un feto que recuerda el mar.

Habla del tiempo que se desliza como una lombriz ciega,
de tu ausencia que es un nudo que deshace otro nudo,
de la distancia: esa cuerda que crece
cuando la cortas.

De esta memoria que se encoge
cuando tú no estás,
como un guante que aún busca la mano
pero la mano ya es otra cosa.

De este silencio que carcome la desnudez
de la poesía muda,
esa que sangra miel
si no encuentro
eso
-ese nudo, esa araña, ese feto-
que vive en el pliegue donde duermes.

Mi memoria, huérfana sin ti,
se quema
pero con un fuego que no calienta,
que solo hace más cerrada la sombra,
como cuando un espejo se mira a sí mismo
y se olvida de reflejar.

Eso
-eso que nació para plasmar
el amor eterno de tu presencia-
ahora es un huevo que flota en un vaso de leche,
y del huevo no sale nada,
solo el eco de un párpado que tiembla
cuando sueña que otro párpado lo sueña.

aapayés