Eso que ocurre
-el lugar donde el silencio se parece a sí mismo-,
y con lo que rasgo
aquello que no forma
un fragmento de luz sin origen,
una curvatura apenas sostenida
que fue antes del resplandor
lo que después se llama poesía.
Repaso lo que no cesa
de no terminar de ser:
esa tensión que engendró tu sombra
sin materia,
en el territorio donde toda ley
se deshace,
donde el creer es un eco sin cuerpo
y la ternura un pliegue
antes de la forma.
Algo sin nombre
(no una luz, no un fulgor, no un arder)
delata una vez lo que nunca ha sido:
un renacer que no renace
porque nunca nació,
apenas la idea de una idea
del amor.
Algo sucede que no es suceder.
No es sentir,
no es pensar,
es el borde
donde escribir es lo mismo que borrar.
Un renglón que no traza
en la superficie sin espesor del alma,
esa pura posibilidad
ungida por el gesto
que alguna vez -en ningún lugar-
se pareció a tu cuerpo.
aapayés

