Microbiografía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

lunes, 11 de mayo de 2026

El tacto de los versos de un amor encendido













Enciendo el verso de amor
como se enciende una herida lenta,
de esa tentación que habita
donde la sombra besa a la ceniza.
Una tentación que desnuda el deseo
-fruta abriéndose en la madrugada-
de acariciar tu cuerpo,
mapa secreto donde naufragar.

La enciclopedia de la vida
no guarda página para este incendio.
Es un amor incalculable,
un número quebrado que desorienta la pasión
como el viento desordena un bosque.
Te escribo un poema
seduciendo tus ojos -dos lunas húmedas-
y tus pensamientos,
esa redondez oscura donde me pierdo.

Leo, entonces, la perversa tentación
que hay en mí:
un río subterráneo,
un animal de sed.
Al desnudarte en versos
-desvestirte con sílabas-
te veo como nunca:
no tu piel, sino el temblor que la habita.

Y mis dedos -raíces, ramas,
pequeños fuegos andariegos-
acarician uno a uno los poros
de tu desnudez.
Cada poro, un ojo cerrado que despierta.
Cada caricia, una sílaba mojada.

Luego acaricio el fluido deseo
de tus labios
-dos pétalos en fuga,
dos ríos que aún no se encuentran-
y los hago míos
no con los brazos,
sino escribiendo poesía:
la única manera de poseer
lo que nunca se toca del todo.

Que la complicidad perversa de tenerte
en versos
sea el principio
de un amor sin tapujos 
desnudo incluso de su propio nombre,
un amor que no pide perdón
por ser carne hecha metáfora.

Dejemos volar la imaginación:
paloma rota que aprende otra vez el vuelo,
barco que zarpa sin puerto,
semilla que no sabe si es espiga o sombra.
Dejemos que el verso sea tu cuerpo
y tu cuerpo, el único alfabeto
donde quiero perder el habla.

aapayés