Sorprendido en la fragua de mis culpas,
pensando en ti.
Torbellino, espejismo
de un cuerpo que no cabe en una sola forma,
entregado a la hoguera del deseo.
Frágil y desnudo,
manantial donde brota la duda
hecha carne,
hecho herida.
Tentación que te nombra en el filo del cuello,
forma de vivir el amor
como un latido que se rompe.
Son segundos,
son grito,
son bostezo de cielo,
y sueño despierto
hasta trazar con los párpados
la curva de tu espalda,
mientras tu cuerpo
se hace amor con otro,
mientras tu cuerpo
se hace verso en mi lengua,
manantial donde nace
la poesía.
Poesía que me falta,
poesía que me habita,
que arde en tus ojos
mientras lees
sin saber
que ya soy
tu lectura.
Quebrándome en la orilla de tus labios,
quiriendo ser,
por fin,
un verso.
aapayés

