y rompe, sin quererlo,
ese aliento escondido
en la soledad de la distancia.
Calla, amor, calla.
No digas nada.
No respires.
No pronuncies mi nombre,
ni con el parpadeo de tus sentidos.
Que la angustia
y la soledad inquieta
con solo sentir tu presencia.
Silencio, amor, silencio.
Huye, palabra, que abrumas;
hieres sin querer, y rompes
el aliento que se esconde
en la soledad que sumas.
Calla, amor, calla.
Calla, no digas nada.
Ni el aire muevas.
No pronuncies mi nombre,
ni aun con el tenue párpado,
que angustia y soledad hierve
sintiendo apenas tu presencia.
Calla, cielo, calla.
aapayés

