Me pierdo en la memoria del camino
La puerta de un desconocido bar,
Un libro de poesía de Octavio Paz,
Me sirvió una copa de vino tinto
En la mesa del inconsciente
Y me topé con un verso desnudo
En medio del humo de un cigarrillo,
Gastado en el cenicero
Acumulando decisiones
En la insípida inspiración
En las letras del emisario
Gesticular la tentación amorfa
En unos versos desconocidos
Que me invitan a ser feliz
Besando en soledad la poesía
Que genio
Sentir el aroma de un beso
En los versos de un suspiro
Amante de una musa sin sentido
Y brotan lágrimas de un recuerdo
No muy lejano a la ternura,
Que catapulta sentimientos
En el orgasmo de la lectura
Saboreando el sexo de tus deseos
Y leyendo a Bertolt Brecht,
De niño leyendo a Dante Alighieri
En la biblioteca del hospicio
De un amor lleno de inocentes sentimientos
Y puros
En lo estricto de la palabra,
Los años se vuelven versos,
Y la poesía con los siglos
Un alma acariciando almas
Que trasciende al infinito
En los confines del universo
De la galaxia escrita en los ojos
De quien merece amor por la lectura.
Que un día nos hizo soñar
En el bar
Leyendo a Octavio Paz
aapayés