Un enjambre de sueños
se ha posado
en la costilla del destierro,
en la ilusión escrita de un poema,
en un verso mal herido
o mal expresado,
entre las vueltas de un delirio
que se tornó
epitafio del destino.
Otro enjambre, este de amor
no cumplido,
surcó el cielo de las dificultades
para parir
sueños con mariposas
y luciérnagas
que alumbran
la costilla del destierro.
Auténtica manera de vivir:
escribir
un verso lleno de tentaciones
y de ningún sentido.
Dibujo estelas en silencio
y en ellas cifro
un enjambre de sueños.
aapayés

