Se me ocurrió
decir te amo,
pero comprendí
que la distancia
es un pecado capital.
Menuda manera de empezar la mañana.
Al despertar,
no escuché el canto de los pájaros,
pero sí
el susurro de tu ausencia.
Se me ocurrió
llamarte amor, cielo, vida,
pero la distancia
es mucho más corta que la vida,
y el cielo ya es una ausencia de caricias.
El amor,
un maniquí imaginario
que se funde con el olvido
y con el beso ausente
en la poesía.
Se me ocurrió
escribirte,
y supe
que las palabras
se las lleva el viento.
Hay un murmullo de amor
que ya no existe por las mañanas;
ni siquiera un beso
que anticipe la jornada.
Sabes que la distancia
es un silencio permanente
si no se siente
el amor cada mañana.
Distancia capital
aapayés

