Microbiografía de Adolfo Payés

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

miércoles, 3 de junio de 2026

Que la despedida sea un beso sin prisa















No sabía que ella era un río de nieve
hasta que el silencio me contó su dolor
y aprendí la tristeza de oír partir.

Entonces, lo más dulce de mi memoria
sintió que tu herida latía en mi pecho
sin que yo supiera aún llamarte.

Te alargo la palma de los días sin ti,
mis besos se vuelven pájaros viajeros,
mis caricias, lluvia que no moja.
Y a la distancia las hago mías
como fueron tuyos mis momentos,
como fueron tuyos mis labios 
cuando el mundo callaba

Que la despedida sea un beso sin prisa,
un beso que florezca con su nombre.

Te veo con ella, te veo en ella,
y el amor se vuelve inmenso, 
y eterno entre ustedes, 
eterno como el pulso que no cesa.
pero ella, como tú,
es ese amor perpetuo,
un árbol que crece entre dos cuerpos.

Su presencia no es un recuerdo:
es tu gesto al partir una manzana,
es tu risa de mujer,
tu infancia de niña con zapatos de cole,
esos tiempos que guardas en un frasco de luz.

No sabía que eras tan especial
hasta que la tristeza me enseñó
que partir es una forma de quedarse.

Amarte a ti misma, es amar a tu madre.
Siéntela:
siglos compartiste en su costilla,
mucho antes de ser ese rayo de luz
que ahora enciende mis labios,
mucho antes de ser esos besos tuyos
que nunca, nunca,
amor mío,
olvido.

aapayés