Soy un suspiro ardiente
olvidado en el pupitre sombrío
de la noche.
Un arcoíris que nace del llanto,
dibujo borroso en el libro
callado de tu silencio.
Soy un punto y aparte
en el verso doliente de un adiós
que no se rinde a la derrota,
y el sacrílego suspiro
que se quiebra antes de nombrarte.
Soy el verso humedecido
por la sombra de tus labios,
y de aquel beso que trazaste
con la punta de tu aliento
antes de apagar mi nombre
entre tus manos.
Soy, de ti, esa caricia
que nunca existió
pero que arde, desnuda,
en la fiebre de tu cuerpo imaginado.
Soy el latido que no cabe
en el frío algoritmo de tus dedos.
Soy el viento que aún acaricia
tu despedida silenciosa
en los bordes de tus pasos
que huyen,
camino oscuro donde el olvido
me siembra como un luto.
Soy un verso de amor
que otros labios recitan
sin saber que tú eres
-aunque no quieras-
el dueño de todos mis sentimientos.
aapayés

